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La sinceridad nos ahorra mucho tiempo

 Estábamos sentados de la mano, mi corazón palpitaba tan fuerte que me gustaba disfrutar de todo ese amor bonito que vivía. Mi inseguridad y mi cabello largo no combinaban, pero al escuchar nuestros relatos de vida siempre lo miraba fija y encantada. Pero cuándo hice una pregunta tonta e inocente, jamás imaginé la respuesta. "bueno.. Para ser sincero si nos cruzarámos alguna vez con una ex, a mi me daría igual, pero creo que tú te sentirías mal, porque físicamente son muy distintas a ti" Mi risa nerviosa y mi pokerface sostenían una corazonada fuerte y una respiración acelerada, las lágrimas estaban por salir y yo sólo quería salir corriendo, pero mi mano estaba sostenida, yo lo miré y no dije nada, nisiquiera había notado mi incomodidad, luego me miró sonriendo diciendo cómo premio consuelo, pero tú eres mi presente. Yo bajé la mirada, sólo miraba las hormigas pasar y el sentimiento de negación propia era fuerte, intrigante y muy triste. Llegué a casa, me mire al espejo y to...

Perder

  A lo largo de mi vida, escuché a muchas personas decir que al iniciar una relación, temían perder. Yo nunca entendí que perdía una persona al relacionarse con otra y debo confesar que hasta hoy, no lo comprendo. Siempre he sido fiel creyente a la frase "En la unión está la fuerza", sé que solos podemos hacer grandes cosas, pero cuando te unes a la persona correcta, las cosas fluye solas y logras más de lo que imaginas. A eso le dicen matrimonio, otros convivencia, otros unión civil y otros simplemente amor. Cuando niña, mi mamá me decía que yo era muy extrovertida, que tenía potencial, que era bonita, aunque gorda, pero al menos era bonita. Yo siempre me sentí especial y sentía que podía lograr todo, pero crecí y la burbuja explotó. Empecé a conocer el mundo, las ideas ajenas, las vivencias en grupo, la vida de mis amistades, empecé a darme cuenta que todos tenían pesares, que las decepciones traían consigo el abandono de los sueños, la tristeza inminente y la falta de amor...

La felicidad también es falsa

Hubieron mil personas aglomeradas en el último concierto de nuestra banda favorita, ése día fuimos juntos, porque compré nuestras entradas, esperaba que podamos disfrutar el momento, tú eras un músico de balcón y yo era un músico de oído. Pero esa noche pude ver que eras una completa farsa, yo coreaba las canciones a voz en cuello, me emocionaba mucho tener ésa adrenalina corriendo por mis venas. Sin embargo tú, no sé en qué pensabas.  Yo estaba dispuesta a pasarla bien, tú estabas dispuesto a cagarme la noche.  ¡Te odio! Realmente estaba molesta ese día, yo me esforzaba por sonreír, te abrazaba, te grite con una canción que te amaba y tú ni me besaste, realmente parecía que te avergonzaba andar conmigo. "¿NO VAS A DECIRME ALGO?"                         - - - -  La habitación entró en un silencio sepulcral. "Te quiero, pero no te soporto. Pides más de lo que puedo darte, todo el tiempo estás queriendo tiempo...

Olvidar

Tu falta de amor, a provocado en mi una desdicha. Fue lo que escribió en el espejo con su delineador de ojos antes de irse. Carla siempre caía bien, era muy locuaz, amable y graciosa. Tenía una sonrisa pícara y encantadora, pero era una mujer muy triste, la soledad le amarraba el corazón y ella no estaba dispuesta amarrar a nadie, ya había aprendido que quién te ama hace cosas por uno y quién te quiere mueve cielo y mar por estar a tu lado.  Ella siempre había sido nombrada por lo que hacía, por lo que lograba o por lo que parecía, pero nunca había sido llamada por quién era realmente. Su nombre se había perdido en la atmósfera, su apellido era el mismo de hace 15 años, porque quién prometió cambiarlo, se quedó en el deseo y no en la acción, la dejo sentada esperando en su vestido blanco por seis largos años. Ella ya había perdonado innumerables desplantes, había soportado la sofocación que le provocaba su propia familia, que más que ser un aliento, era una soga al cuello.  Su...

" Tú, siempre te peleas con todo el mundo"

A ella la conocía por el simple hecho de ser la novia de uno de mis mejores amigos del colegio. Ella siempre regía, con una sonrisa grande, alta, muy guapa, pero tenía algo que no me gustaba del todo, le faltaba sinceridad, yo por mi lado, me la había pasado soportando sus indirectas incómodas en todo momento porque respetaba que compartiera con nosotros en grupo. Hoy para mi mala suerte, me la encontré y nos tomamos un trago, ella aprovechó en lanzarme muchas de sus ideas sobre mi, yo la miré, sonreí y no respondí a sus afirmaciones, imaginé que concluiría, pero al cabo de una hora se la pasó diciendo muchas cosas que yo no tenía ni idea que habían sucedido en mi vida, yo sólo sonreía queriendo que se calle y se vaya a su casa, pero eso no sucedió. Mientras más tiempo pasaba, mas derecho se atribuía para continuar con todo lo que supuestamente yo era. Respire profundo y le dije que ya era muy tarde, que era hora de irme, que agradecía que la vida nos haya permitido coincidir en...

La razón de oir.

 Lo siento mucho Karen, mi mente va a lugares oscuros a veces.      Fue lo último que le dije esa vez, estaba a punto de colapsar porque no podía contener mi ira, porque no podía dejar pasar mis oscuras emociones cuando hablaba de su pasado o de su posible futuro. Yo era su presente, para que recordar el pasado. Me había puesto en una balanza constantemente porque no podía ser capaz de afrontar mi propio valor. Estaba cayendo muy bajo y la verdad no esperaba que una simple conversación me colocara en el limbo de la realidad oculta. Suelo ser un chico muy calmado, asequible e inclusive risueño, algo que aloca a las mujeres, pero que guarda en él un sentido común de risas, brisas y sueños, soy algo muy parecido a una mujer, pero en el cuerpo de un hombre. Durante muchos años me dijeron que el pene que tenía me ayudaría a conquistar a cualquier mujer, pero yo no buscaba eso, yo no quería a cualquiera, yo quería a aquella mujer que me acompañara en la búsqueda de...

#AmorBonito

Me había vuelto consciente al segundo en que me dijo que no debia repetir la tristeza, mi voz cambio a desagrado y rechazo. Pero estaba avergonzada, me había desenmascarado. Yo suelo ser directa, pero en ésta ocasión sólo sabía que quería sentirme triste por una por otra cosa y por todas las que aparecieran en el camino. Mi tristeza debía exponerse al igual que mis resentimientos, mis dolencias emocionales y mis inseguridades. No sabía el camino exacto, pero mi cuerpo lo pedía. No hay dirección directa, sólo hay apuesta con incertidumbre e inocencia. Durante años había utilizado ese mecanismo de defensa ante los malos amores y ahora frente al amor bonito no podía dejar de sentirme vulnerable, pero sin querer termine soltando el pasado, la mierda y todo aquello que conllevaba vivir mi vida. Lo siento amor bonito, te he arrastrado a la incertidumbre de mis lágrimas, a los llantos pesados que nadie quiere escuchar, que terminan alejando hasta al perro más fiel. Encendí un cigarro y m...