Olvidar
Tu falta de amor, a provocado en mi una desdicha. Fue lo que escribió en el espejo con su delineador de ojos antes de irse. Carla siempre caía bien, era muy locuaz, amable y graciosa. Tenía una sonrisa pícara y encantadora, pero era una mujer muy triste, la soledad le amarraba el corazón y ella no estaba dispuesta amarrar a nadie, ya había aprendido que quién te ama hace cosas por uno y quién te quiere mueve cielo y mar por estar a tu lado. Ella siempre había sido nombrada por lo que hacía, por lo que lograba o por lo que parecía, pero nunca había sido llamada por quién era realmente. Su nombre se había perdido en la atmósfera, su apellido era el mismo de hace 15 años, porque quién prometió cambiarlo, se quedó en el deseo y no en la acción, la dejo sentada esperando en su vestido blanco por seis largos años. Ella ya había perdonado innumerables desplantes, había soportado la sofocación que le provocaba su propia familia, que más que ser un aliento, era una soga al cuello. Su...