Sentí
Me escapé de clases; el al aula de él estaba al lado, yo moría en vida al verlo sonreír tan atento a su clase a través del ventanal. Mi excusa era buscar a Patty mi prima mayor por dos años, que estudiaba con él y siempre me decía que si necesitaba algo la buscase. Toallas higiénicas para los días R eran la 2da excusa perfecta y para mi buena suerte, el Sr. Miguel, su profesor si entendía la realidad del embrollo femenino, tenía una hija, era papá soltero, así que ya se imaginan. Mientras hablaba con Patty en la puerta, yo no dejaba de intentar mirar sus ojos cafés, sus labios delgados, esa nariz con la punta redondeada, su piel canela y bronceada, sus lentes azules y su cabello corto que le daba perfección a su rostro. No estoy segura si mi prima sospechaba de mi amor platónico, pero se tomaba un tiempo prudente para buscar en su mochila el sobrecito de tela bordado que mi abuela nos hizo a todas las mujeres de la familia para guardar y conservar nuestras toallas...