Perder
A lo largo de mi vida, escuché a muchas personas decir que al iniciar una relación, temían perder. Yo nunca entendí que perdía una persona al relacionarse con otra y debo confesar que hasta hoy, no lo comprendo. Siempre he sido fiel creyente a la frase "En la unión está la fuerza", sé que solos podemos hacer grandes cosas, pero cuando te unes a la persona correcta, las cosas fluye solas y logras más de lo que imaginas. A eso le dicen matrimonio, otros convivencia, otros unión civil y otros simplemente amor.
Cuando niña, mi mamá me decía que yo era muy extrovertida, que tenía potencial, que era bonita, aunque gorda, pero al menos era bonita. Yo siempre me sentí especial y sentía que podía lograr todo, pero crecí y la burbuja explotó. Empecé a conocer el mundo, las ideas ajenas, las vivencias en grupo, la vida de mis amistades, empecé a darme cuenta que todos tenían pesares, que las decepciones traían consigo el abandono de los sueños, la tristeza inminente y la falta de amor propio.
Yo seguía creyendo, que cuando te unes, las cosas mejoran. Hasta que me ilusioné por primera vez, yo muy joven proveniente de una familia disfuncional, añorando una familia normal, presa del caos de la esquizofrenia y eterna emocional. Yo desconocía mi lado oscuro y mis deseos más fervientes, tenía tan sólo 18 la edad en la que todos quisiera vivir por siempre, pero no, llegaron los 19 con un dolor en el pecho, un llanto incontrolable y la primera decepción. Dicen que ya me había ilusionado a los 16, pero no lo recuerdo, yo estaba jugando con muñecas en mi casa y pegando stickers en las cartas para mis amigas. Sí, lo reafirmo, mi burbuja duró mucho tiempo.
Muchos dicen que soy inocente, que me extravié entre la gente y que me enamoré, yo refuto, a los 18 nadie se enamora, sólo se ilusiona, a los 24 yo creía haber formado un hogar, vivíamos bajo un mismo techo, las emociones a flor de piel, oh si, grité en algún momento, ésto es amor, pero no, no lo era. Seguían siendo mis ganas de no estar sola y de lograr lo que tuve: una familia normal, qué equivocada estaba en buscar la normalidad, cuando lo extraño siempre es especial y cuando amas, nunca pierdes.
No, no había amado, porque sentí y viví perdiendo, perdiendo el tiempo, perdiendo mi energía, perdiendo mi propio ser. Me había convertido en la persona más normal del mundo, con cargas, mucha tristeza, enojos incontrolables, felicidad superflua y metas que se quedaron esperando, me había perdido, no sabía quién era y había confirmado lo que todos decían, que cuando inicias una relación amorosa, pierdes. Me había traicionado a mi misma, había traicionado mi propia palabra y todo por dejar ser a alguien más y no dejarme ser a mi misma.
Aún tengo miedo.
Me contagié del miedo ajeno, que a veces juega malas pasadas. Me paso noches en vela llorando, aferrándome a mi almohada imaginando que no estoy tan mal. Que aún creo que la unión agranda posibilidades, que la entrega mutua crea sonrisas, que no pierdes al unirte a alguien, sino que ganas, ganas más fuerzas, ganas un hogar, ganas aferrarte más a la vida y lo mejor de todo, ganas compartir el compromiso de ser feliz.
El amor no es tan malo como lo pintan en las novelas, el amor es fácil de descifrar cuando realmente amas, el amor no abandona, el amor no te calla, el amor te cuestiona cuando no entiende y te escucha, el amor te sonríe, el amor te busca cuando callas, el amor se preocupa, el amor no se resiente, el amor te admira, el amor no aburre, el amor no satura y aunque a veces te hace llorar, no es porque así lo quiera, pero está dentro de un ser humano y eso lo convierte en humano. En un error inconsciente que se esconde y huye, pero que a pesar de ello, te ama.
❤❤❤❤💯💯💯💯
ResponderEliminar