Helado con Papas fritas
Era un miércoles de Otoño, entré corriendo a la sala de recepción, porque llegaba tarde a mi cita, en eso noté que alguien fijó su mirada en mi mientras me registraba, me senté algo incómoda lo miré de reojo y apenas hicimos contacto visual, me pregunto ¿Vienes a lo mismo que yo? Yo le dije creo que sí y sonreímos de manera avergonzada. Pasaron unos minutos de silencio incómodo, pero súper incómodo y empezamos a conversar sobre lo que acontecía en la televisión, las noticias más deprimentes de la historia. Luego, con ganas de matar el tiempo, se sentó a mi lado y jugamos con las manos a las vocales como dos niños de pre escolar, en la recepción se fueron sumando más personas, pero nosotros seguimos jugando. Noté que sus manos eran un tanto delicadas y conforme íbamos jugando se ponían cada vez más frías y las mías más calientes que es lo normal pero no pregunte, así pasamos los mejores 45 minutos de espera, hasta que lo llamaron, le di una sonrisa y a la vez nos dijimos ¡Nos v...