Si, a pesar de que no.

Nací como un chico, un 4 de Setiembre, desde que tengo uso de razón dependo de las emociones, me enamoro muy rápido e inclusive busco refugiarme en un amor para poder crecer, creo fielmente en las almas y como trascienden a lo largo de los años buscando reencontrarse. Me gustan los tatuajes, tengo 52 exactamente y todos los diseñe con una cerveza o dos en la sangre, no me gustan las drogas, pero me gusta la sensación de estar ebrio perdiendo el control de alegría. Quiero viajar por el mundo sin tener que trabajar, pero obviamente sabes que eso es imposible, salvo que sea un gigoló. 
Me encanta ver el cielo, experimentar ver la luna y las estrellas en una noche despejada. Me gusta saber que todo lo malo acaba cuando tiene que acabar, aunque sea duro el proceso. Amo pintar.

Me acomodé de lado y sentí su piel aún tibia, su miraba estaba fija en mi, me sentía intimidado y confiado, era muy confuso, ella siempre escuchaba atenta todo lo que  decía y hoy no fue la excepción. Interrumpió mi pensamiento diciendo: Todos tenemos algo raro, somos buenos con unas cosas y malos con otras, pero ¿te sientes mal por ser todo lo que eres?  Con la seguridad acumulada le dije: no... creo que soy perfecto y me reí, pero le susurré " bueno lo somos" la abracé muy fuerte hasta llegar a sus labios, yo no podía dejar de acariciar su rostro y ella no podía dejar de tomar mi mano, acabábamos de pasar la valla de la amistad, estábamos sobre la cama sin ropa, sin aliento, intentado dejar de besarnos después de lo que habíamos hecho, pero habíamos decidido hablar un poco más de nosotros, algo así como "conocernos más" pero fue una excusa para evitar la vergüenza.Yo no sé si ella sentía lo mismo, así que preferí no hablar más, la abracé, nos tapamos porque el invierno en Lima ya había llegado y la brisa del mar se sentía entrar por la ventana, yo sólo quería que estuviera cómoda, le bese la frente, nos tomamos de las manos hasta quedarnos dormidos.

Habían pasado alrededor de 6 horas, me di cuenta que había dormido tan profundamente que había olvidado que tenía que volver a casa, felizmente no iba haber nadie el fin de semana en su casa, ya era un poco más de media noche, me quede observando como dormía, tenía esa forma en particular de quebrar su espalda y aferrarse a la almohada, yo rogaba que no se despertara, le había comprado su pijama favorita, la saqué de la mochila, la vestí y siguió dormida, parecía una muñeca.

Me puse la ropa y empecé a buscar un libro, pero encontré su diario, al abrirlo vi el nombre de él por todos lados, era obvio, ella y yo siempre hablamos de ellos, estamos muy enamorados pero no somos correspondidos. De todos los años que nos conocemos, podría concluir que nos gusta sufrir, no sabemos elegir y nos llenamos de expectativas ridículas. 

Yo sonreía muchísimo al leer todo lo que ella escribía de él, contaba a detalle los momentos que pasaba a su lado, de lo que sentía al verlo, de como la luz del sol brillaba en él, al atardecer. Aún guarda la envoltura de galletas que él le invitó en su cumpleaños, pero no guardó la tarjeta que yo le hice ese mismo día. bah! Sentía un poco de cólera, así que preferí cerrar su diario y empezar a leer el libro de al lado, me tiré sobre la cama nuevamente y ella seguía durmiendo, no podía entender la capacidad de dormir sin problemas.

Me acomodé a su lado y empecé a leer. La historia iba de un molinero que no podía ver con claridad el paisaje, así que para entender sus distorsionadas visiones viajaba todas las mañanas hasta donde podría lograr ver con claridad. Sin embargo no era capaz de darse cuenta que vivía en el infierno y que aquello que creía distorsionado, era real, pero como era una normalidad  diaria apreciaba vivir con ello.

Me faltaban tan sólo dos páginas para terminar de leer la primera historia de horror, y ella despertó con cara de miedo, de hecho verme sentado a su lado no era algo usual y me dijo Cris ¿que hora es? Le dije que era más de media noche, se miró la ropa y grito ¡Que carajos! me reí y le pregunté ¿Te gusta? Me dijo, pero como estoy cambiada y se quedo muda y yo le dije.. bueno, nos miramos avergonzados y me abrazó, yo estaba muy feliz, la miré de frente y la volví a besar, ella me frenó en seco: Espera, espera, gracias por la pijama. Me sentí un tonto y le dije lo siento, estamos bien así ¿verdad? ¿no vas a dejar de ser mi amiga,no? Entonces ella me volvió a besar y me dijo, así estamos bien tonto. 

Se sentó a mi lado y me dijo ¿ahora puedo soltar mi triste panfleto personal? le repliqué ¡Hey, lo que yo te dije ayer no fue triste o si?  Le dio vuelta a su dedo indicie en el aire y me tocó la nariz y grito ¡ENCANTADO! yo cerré la boca, así que empezó... Hay mañanas donde no es posible quedarme más horas en la cama, me gusta dormir de más pero tengo tantas cosas por hacer que no tengo otra opción, me conoces y ya está, no te voy a decir más cosas para que me conozcas mejor, porque es como un intento fallido de justificación y no es lo que quiero.
 
La interrumpí y le dije: tú celular estuvo sonando y me pareció ver su nombre ¿le vas a contestar? Ella abrió los ojos y noté su emoción, era esa que la alentaba a ser arriesgada, lo sabía no había competencia para esa sensación, yo sentía la misma la vez que leía los mensajes de él. Me estaba mintiendo imaginando que ésto sellaría algo más o que concluiría nuestra amistad y la verdad es que sí, sellaría nuestra amistad para siempre, no estamos para romances entre nosotros y debía decírselo. 

¡Cris! ¿Vamos a prometernos algo? yo, titubee y me salió un si, dime. Ella continuó, prométeme que no vamos a dejar de ser amigos, yo te amo y nada va cambiar, somos el 11:11 de nuestras vidas y yo le decía sí, sí. Ella me decía ¡silencio tú! con su cara de engreída, yo adoraba ver su rostro así complementando su voz aguda, siguió hablando y no entendía nada pero le dije ¡te amo! y la volví a besar, ella no me detuvo.

Aproveche en amarla más de la cuenta, conté cada lunar de su espalda y sostuve su largo cabello negro para atarla a mí, pero era consciente que esa dulzura se iría cuando yo saliera de esta habitación. Así que no perdí ni un segundo en besarla y besarla de más, en abrazarla y tomar su mano. La abrigué y me abrazó fuerte, empezó a llorar, mi corazón crujió, la abracé más fuerte y susurré "aceptaré lo que decidas" el silencio se apoderó del lugar y sólo se escuchaba un perro ladrar en una casa vecina. No podía ver sus ojos, estábamos a oscuras, pero sí podía sentir su corazón latir muy fuerte.

Yo no le había dicho que me iría a Cusco a vivir con mi abuela por unos meses, si ella decidía que quería estar conmigo la llevaría para allá sin importar nada, pero sólo me quedaba esperar. 

La seguí besando aguardando su respuesta, pero se quedó dormida, nos tape hasta la cabeza con la manta de la cama y le susurré al oído, te amo. La abrace de espaldas para entibiar su piel, recosté mi rostro en su cuello y la abracé como nunca, me quedé pensando en todo lo que habíamos pasado juntos, juegos, risas, chistes tontos, salidas al cine, salidas al parque, montar bicicleta, cada momento especial estaba ella, corriendo conmigo, empujándome a ser mejor, a ser arriesgado con todo aquello que no creía capaz de realizar. 
Su sonrisa guiñando el ojo y sacando la lengua al saludar era lo que más odiaba, porque no era sólo mío, era un gesto que usaba con todos, siempre le sonreía a todos, siempre era muy amable con todos, siempre le caía  bien a las personas, siempre callaba a los perros que nos ladraban con un saludo, guardaba sus migajas de las galletas para los pájaros del parque y a pesar de que saltaba entre ellos, nunca se asustaban, pero apenas yo me acerca ellas corrían despavoridas, siempre había sido ella, mi risa, la que me quitaba las lágrimas y a veces se acercaba a lamerlas diciendo que ella era un ser mágico quita penas. Estoy sonriendo con cierto escalofrío y voy escuchando los pajaritos cantar, la ventana empieza a iluminarse estoy en la encrucijada de levantarme y prepararle el desayuno o quedarme aferrado a su espalda.

Mi celular empezó a sonar y era mi mamá, recordé que no le había avisado que no llegaría a casa, pero no quería despertarla, pero si no le contestaba me mataría o terminaría cancelando mi viaje. Salí muy despacio de la cama, me arrastré por el suelo, tomé la llamada diciendo ¡Mamá! y sólo escuche una serie de insultos ... que finalizaron con un "Estaba preocupada esperándote en la puerta de la casa" Pero ¿porqué no me llamaste? y me grito ¡cállate! yo me reí, sabía que era mentira su espera, pero si la preocupe, le confirmé que iría en unas horas, que estaba con ella y sus papás e iríamos a comer algo. Mamá había creído mi mentira, siempre lo hacía cada vez que la mencionaba a ella, devolví la mirada a la cama y seguía dormida como si el mundo no existiera, me acomodé nuevamente junto a ella y me dijo ¿todo bien? mi cuerpo saltó del susto, jadeando le respondí: Me asustaste tonta, era mi mamá. El cuarto estaba medianamente iluminado, se volteó y me pidió que no la mire, que sentía vergüenza, no quería incomodarla, así que la deje un rato sola en la habitación mientras se cambiaba. 

Cuando terminó, me llamo de vuelta, nos sentamos en la cama, nos tomamos de las manos y sin pensar los dos hablamos a la vez "sigamos siendo amigos, no te quiero perder". Nos abrazamos tan fuerte, que sentí que nuestras almas se hacían una y me dijo: Por favor prométeme que seguiremos siendo los mismos, que vamos a tomarnos de la mano sin vergüenza, que nos vamos a reír sin reparo, que seguiremos siendo amigos, yo le prometí lo mismo y agregue: voy a ser sincero sólo hoy, yo te amo y eso nunca va a cambiar, nos enamoraremos de nuevo, encontraremos el amor en otras personas y estará bien, no nos dejemos de amar y lo que tenemos será de por vida. Juntamos los puños, dijimos don don din y nos reímos. Salimos de la habitación e hicimos un día normal, seguíamos siendo los mismos tontos amigos, que se burlan de todo.  

Comentarios