+18 El cosmos, Dulce y el Whisky
Tengo el grupo de amigas con buena energía y el
otro grupo de amigas que a todo le ven un pero, porque son más smart que
cualquier android, pero en realidad son más aburridas que la mierda. Muchas
veces quisiera ser hombre para no tener la necesidad de tener mejores amigas
porque aunque las ame, muchas veces me tienen hasta la madre, aunque los
hombres también son unos idiotas, algunos son muy superficiales, otros
machistas, otros sexistas, otros maricones (por cobardes) y otros
sí de la puta madre. Yo, la verdad soy de esas chicas que normalmente es
imparcial, no anda de juzgona, aunque le gusta el chisme, le voy a lo macho con
los chistes en doble sentido con mis amigos y les mando videos raros de lolis
porque no hay que negar que mujeres atractivas existen en el mundo y en
especial las animadas y competencia no son, una es lo que la bondad de la
naturaleza le regaló con esfuerzo o con el esfuerzo de su trabajo que se pagó
la cirugía, porque la verdad me canso demasiado escuchar a otras mujeres hablar
de quien paso o no por el bisturí por fea o por puta, porque si la flaca
no tenía ni para la zapatilla "naik" como tuvo dinero para la
cirugía, entonces se acostó con uno o con varios, a lo que siempre respondo,
quizás se dejó de comprar zapatillas naiq ó nike y ahorro todo su dinero para
tener el cuerpo o las tetas de sus sueños. Yo soy buenamente dotada, tengo la
delantera de una rusa, la cintura de un inca y las piernas de un futbolista en
hambruna, pero es lo que hay, debo de admitir que no soy de usar escotes,
siento que no tengo la necesidad de mostrar toda esa mercadería debajo de la
papada aumentada y resumida por los profiteroles de Pastipan y los Milkys de la
tienda de Coreana de mi amiga. Siento que si quiero conquistar a un chico: Uno:
no sé "meter floro" y Dos: me tapo en vez de calatearme para él,
porque me gusta saber que hay en su cerebro antes de que quiera meterme algo
que no es floro y tampoco cultura general o sus conocimientos universitarios o
ya! conocimientos de la vida. No es que sea una puritana pero la conexión
cósmica entre las personas para mí es un acierto que sólo ocurre una o dos
veces en la vida, por ejemplo a mí sólo me paso una vez y tuvimos un bebé, pero
ahora él y mi bebé andan en otro plano astral disfrutando de la buena vida,
esperando reencarnar en otro ser de luz para iluminarle la vida a otros seres
humanos. Nadie te dice que la vida te va a tirar piedras, que no te va mostrar
abismos porque los vemos en fotos, derrumbes naturales, el monte Everest y todo
lo hermoso pero peligroso de la naturaleza es el mismo concepto de la vida, lo
hermoso es peligroso porque te enamora, te hace perder pero aunque pierdas
terminas ganando años o quizás semanas o meses de felicidad y otros tantos de
tristeza también. Es el famoso yin yang, el equilibrio o el que inclusive
llaman Karma, pero cada tema es una odisea infinita de conocimiento que no
necesita sacar a relucir en todo momento porque es más importante vivirlo que
andar de sabelotodo intentando inculcarlo en la vida ajena.
Todos en la vida tenemos que perder algo para ganar
mucho más, en el amor a veces perdemos la dignidad para ser perdonados por un
error y nos vamos atrás del ser amado para recuperarlo, pero al final la
dignidad se recupera cuando te corresponden con el mismo amor o quizás
cuando pierdes el miedo a amar porque alguien te falló en el pasado, con un
nuevo amor ganas el doble porque mientras ese amor dure habrás sido feliz y
quien sabe terminas casándote y teniendo cuchucientos hijos como cuento de
hadas. Aunque podría agregar que quizás podrías perder a un ser amado como una
mamá por una enfermedad de la vida y terminar ganando una casa, un bien
material en donde vas a honrar su memoria, harás que trasciendan sus enseñanzas
e inclusive utilizaras su energía y memoria para fortalecer una grandiosa
lección en otros seres humanos, así como ella lo dejó en ti. El amor es una
energía intangible que te hace perder la razón pero te llena de energía.
Aún recuerdo mis largas caminatas al esperar a
Dulce, la melcocha de mi corazón que aún ríe entre las paredes de mi casa
al darle play a sus videos mientras comía, yo recuerdo haberme quejado mucho
por haber perdido mi cuerpo de sex simbol de playboy después de tenerla, pero
la culpa no la tenía ella, era yo que no me cuidaba, aunque si le metemos la
espiritualidad de la pérdida a ésta situación te diría que perdí la
paciencia por sus llantos todas las noches, perdí mi 30 % de mujer para
convertirlo en Madre, dejé de pensar en mi para pensar por dos, ya no ahorraba
sólo para mi viaje soñado a las tierras del Tibet, sino que ahora también
ahorraba para el auto en donde ella iría más cómoda ó para las emergencias
médicas que el seguro no cubría o que se yo, para todo lo que ella necesitaría
en un futuro que no llegó.
Inclusive Ernesto, para tenerlo en mi vida deje de
pensar en mí y mi 200% de ser humano se convirtió en un 100% para mí y un 100%
para él, dado que si yo iba a ser capaz de amar a alguien no me podía permitir
conformar con darle sólo un 10% de mi vida como lo suelen hacer muchas personas
por temor a que les rompan el corazón, él y yo en nuestros pocos años de
relación sumaremos unas 2 peleas diarias, por el control, por el papel
higiénico o quizás por alguna huevada que le ocurría adquirir por
bonito y terminaría dejando abandonado en la esquina de su cuarto, porque para
coleccionista era el primero, no tenía dinero para que nos mudemos juntos, pero
sí para la última consola que salía a la venta al mercado y aunque en algún
momento creí que mi amor o mi presencia no era lo suficiente para él, entendí
que a veces la gente que se ama no necesita vivir junta por más que a veces
quiera pasársela en la cama todo el día abrazados.
Pero el momento que Dulce llegó a nuestras vidas,
él puso un anillo en mi dedo, se fugó con sus amigos por una semana al Caribe
para celebrar su paternidad y la boda que llegaría, yo disfruté de mi última
semana en el cuarto de la casa de mis Padres, invité a mis amigas salimos de
juerga, cosa que no era muy usual entre nosotras pero algo "hardcore"
teníamos que hacer para poder competir con su viaje al Caribe, porque
aunque él ya lo tenía planeado tiempo antes de que todo sucediera, la
piconeria me ganaba, soy una mujer competitiva no puedo negarlo y él
lo sabía, recuerdo que al despedirlo en el aeropuerto me dijo: Bonita, tú
también pásalo de puta madre ¿ya? cuando estemos casados no quiero
escucharte decirle a bebé que su papá se largó de viaje y no te llevó. Yo me
reí con culpabilidad porque sabía perfectamente que eso haría y en algún
desayuno se lo dije a Dulce tan sólo por joderlo. Cuando volvió, no
teníamos fecha para la boda, nuestros padres ya se conocían,
habíamos tenido todas las formalidades hechas, inclusive nuestros amigos
que no se conocían se habían dado el tiempo de hacernos un Babyshower. Nos
regalaron cosas insospechables, yo no tenía ni la menor idea que existía un
succionador de leche, ósea ya sabía que tenía tetas de vaca, pero de ahí a
parecerlo me causaba mucha gracia, inclusive a él le regalaron un babero que
parecía una capa y le dijeron "si ella le da de lactar, tu chamba es
sacarle los chanchitos, así que si no usas tu babero, es muy probable que te
termine vomitado y con olor a vinagrillo". Él todo asqueado, entre dientes
decía, ¡mierda, en qué me metí! él era de esos hombres que de todo se asqueaba,
hasta de sus propios pedos después del seco de cabrito con frejoles de su
madre.
Habíamos pasado una sola Navidad juntos y en
su casa en vez de comer Pavo y tomar vino o champagne, se comía Arroz con Pato
con su vaso de chicha de Jora, esa fue la primera vez que me embriagué con un
brebaje de mis antepasados, porque mi vida trascendía entre la piña colada con
mis amigas, la sangría o guindilla barata que te metías en los conciertos de
Punk y el Whisky puro que nos metíamos él y yo, previos a nuestras mágicas
noches de intercambio de energía, sabiduría y mucho sexo desenfrenado. Pero
obviamente eso nunca lo mencioné en la mesa de Navidad, sólo sé que su familia
se burló muchísimo de mí y les cause una grandiosa primera impresión y no me
volvieron a invitar a ninguna festividad familiar siguiente.
Mentira es pura mentira, la verdad es que siempre
me invitaban pero tenía que tomar una avión para llegar hasta ellos y las
reuniones laborales after office no eran un Chillis o un Fridays con tragos ó
piqueitos, eran en la sala de reuniones del edificio más alto y feo de la
ciudad, donde parecía que te interrogaban en un cuarto junto a Al Capone pero
en realidad era el dueño de la empresa que odiaba la luz fuerte y sólo encendía
una luz tenue y yo me moría de sueño mientras nos quería hacer creer que la
empresa era nuestra para que nos dediquemos a trabajar como esclavos, con esa
típica frase "trabaja como si fuera tuyo" y no, no es tuyo, tu sólo
recibes tu sueldo de 5 cifras por haber escalado rápido y aguantarle los pedos
a los hijos de puta esos y ya. Pero era obvio en un año yo saldría de ese
trabajo porque realmente quería ir a las festividades en casa de Ernesto.
Mi padres lo querían mucho, mi mamá decía que se
parecía mucho a mi cantante favorito y mi papá finalizaba su frase diciendo
¡Sí! ese que gritaba hasta que se le salía el pulmón" Él es un hombre muy
clásico, creció con la Sonora Matancera y el Punk le parecía una desgracia
hecha música, pero en realidad al cantante que se refería era uno que canta
screamo no punk, pero en fin. Lo que no puedo dejar de recordar es a mi padres
queriendo hacerme bulling por mi forma de ser y hacerle comentarios como
"¿Ernesto estás seguro que sales con una chica?" y él me miraba con esa
complicidad única, como si nos pusiéramos a recordar todos los mimos que
le hacía ó cuando me lanzaba a sus brazos y terminaba cargada cual bebé.
Nuestra conexión inicio siendo un enredo,
éramos él y yo en un ascensor donde teníamos que subir unas
cajas a las oficinas de un posible cliente, éramos empresas en competencia
y la rivalidad se dio desde el primer cruce de miradas, lo miré de pies a
cabeza, la energía densa y terrorífica empezó a nublar el lugar y apenas
se abrió la puerta rebotaron nuestros cuerpo porque quisimos salir a la vez, ni
siquiera nos miramos y le enterré el taco en el pie izquierdo y sé que
aguanto el dolor como los machos, porque inclusive yo hubiera gritado de dolor
o me hubiera puesto a llorar. Sin embargo, la meta era el cliente, expusimos
nuestras propuestas por separado y cuando nos volvió a llamar, nos preguntó si
queríamos trabajar de manera independiente para él, que había visto que
los proyectos eran buenos, pero que nuestras mentes sin ser empresa podrían
trabajar mejor para ellos, dos semanas después compartíamos una oficina
super grande con una decoración al fiel estilo moderno de Nueva York, nos
matamos trabajando y encontramos que nuestra química en el trabajo era
fabulosa, todos en la empresa nos decían que éramos los únicos que
teníamos tiempo para reír durante la jornada y que para colmo el jefe nos
amaba, era verdad, nos sacábamos el ancho, pero lográbamos buenos
resultados en todas las áreas. Comíamos juntos,
caminábamos juntos e inclusive empezamos a ver el
fútbol juntos, hasta nos íbamos a comprar ropa juntos. Pero a pesar
de ver que nuestros ojos brillaban al vernos, nunca nos dijimos nada hasta que
terminamos besándonos en un ascensor malogrado, una tarde mágica
llena de miedo, pero mágica donde no solo me dijo que no quería morir, sino que
era la mujer de su vida, me puso la canción "Entra en mi vida" de Sin
Bandera y yo caí redondita como escolar, salté a sus brazos y nos dimos un
largo beso de amor. Nunca había aceptado ser romántica, pero él me hizo ilusionar,
amar y hasta soñar con todo lo que sueñan todos al amar. Me volví una simple
mortal, pero ¿saben qué? Me encantó, no cambiaría por nada los 38 meses y 9
días de vida juntos, aunque debería contar los meses previos, pero él fue mío
ese tiempo con discusiones, con amor, con pasión, con locura, con celos, con
llantos, con berrinches, con alegría, con Dulce y con todo lo que la vida nos
quiso dar.
Su familia estaba muy feliz "que por fin nos
casáramos", nosotros no sabíamos si realizar la boda en Lima o en Chiclayo,
pero nuestra vida estaba en Lima, así que optamos por mandar a todos a la
mierda y nos casamos en Máncora, buscamos un hotel bonito, lo reservamos, le
informamos a la familia que cada quién pagaría su cuarto, que por alquilar todo
el hotel nos harían rebaja y como a mi familia esa palabra le gusta mucho,
se apuntaron hasta mis tíos los ingratos que no veía en 15 años creo. En el
caso de Ernesto se apuntó hasta el perro, ellos estaban más cerca.
11 De Setiembre, 1pm yo salí del pasadizo más
amplio del hotel con mi vestido blanco, mi cabello suelto con flores secas y él
en un short color caqui, una camisa blanca y su hermoso panamá hat, él me
esperaba en el altar con su cara tan dulce, sus ojos brillosos y una sonrisa
inmensa, yo tenía un poco de nauseas por la espera de Dulce y los nervios
de caminar bien sin zapatos en la arena y no pisarme el vestido. No podía dejar
de morderme los labios y sentir mis mejillas sonrojar al ver al hombre que el
universo me había dado, quería correr, saltar a sus brazos y besarlo, pero la
verdad es que tenía que esperar que la ceremonia al menos empezará. Llegué al
altar y me susurro al oído, tengo a la mujer más sexy y yo solo sonreí de
la vergüenza.
La ceremonia fue muy amena, entre las bromas del
cura, las intervenciones de mis padres con sus bromas absurdas, las
recomendaciones de los padres de Ernesto, nos reímos muchísimo y le agradecí al
Cosmos, a Dios y a la vida porque tenía la hermosa familia que nunca pedí, pero
me la concedieron porque pensaba que algo bueno había hecho para
merecerlos.
Ocho meses después, Dulce quería nacer, yo estaba
en la oficina, Ernesto y yo ya no trabajamos juntos, él había decidido abrir su
propia empresa, me decía que uno debía pasar más tiempo en casa con Dulce y
sabía muy bien que era él, porque cocinaba buenazo, era más organizado, tenía
300 veces más paciencia que yo y sabía que después del parto yo necesitaba
descansar. Era perfecto ¿No lo crees? Recuerdo vagamente como ocurrió
todo, yo sólo había ido a la oficina para recoger algunos documentos, porque ya
tenía la licencia por maternidad, pero los dolores me agarraron como patada
voladora, y empecé a gritar como loca, mi secretaria me encontró en el piso y
lo llamó, apenas escuché la voz de Ernesto le grité, ¡Mierda ya viene Dulce,
estoy en la oficina!
Sandra intentaba acomodarme en el sillón de la
oficina, Fabian el de seguridad fue 8 pisos abajo por la silla de ruedas, mis
otros compañeros de otras área llamaban en simultaneo a la ambulancia como si
así ésta fuese a llegar más rápido, mi respiración aumentaba por el dolor y yo
intentaba recordar los ejercicios de las clases de psiprofilaxis, pero creo que
hice todo mal que el dolor no se iba, empecé a desesperar y pedirle a Sandra
que volviera a llamar a Ernesto y al segundo mi amor llegó, en ese momento sólo
quería que me cargara y se llevara mi dolor,
pero hizo algo mejor, lo compartió conmigo, aguanto
mis apretones de manos y me decía al oído que me veía hermosa, que nunca se
cansaría de decirlo, yo sólo le decía que era un tonto y me callaba con un beso
diciendo te amo. Fabian llegó con la silla de ruedas avisando que la ambulancia
había llegado, los médicos y enfermeros me iban colocando una vía en la mano
izquierda y cuando la aguja ingresó por mi piel sentí un dolor tan fuerte que
grite ¡MIERDA! Ernesto se empezó a reí a carcajadas y yo quería matarlo, pero
antes de poder hacerlo sentí que me orinaba, la enfermera vio que me mojaba y
yo replique ¡PUTA MADRE PARA COLMO ME ESTOY MEANDO! y mi amor seguía riéndose
mientras llegábamos a la ambulancia, pero la enfermera me dijo no señora
tranquila, ya rompió fuente y yo ¡QUÉ! ¡¿QUE ROMPI, QUÉ?!
¡ERNESTO TODO ESTO ES TU CULPA, TE ODIO! y mi pobre
marido estaba llorando de la risa, sabía que si se acercaba le iba a pegar,
pero sólo se quedó ahí a 15 cm de distancia, compartiendo mi dolor con risa.
Apenas llegamos a la clínica, lo vistieron de
azul y a mí me pusieron en la camilla más pequeña del mundo, ya estaba
lista para ver a Dulce y por fin sería madre de una hermosa niña. No podría
decirles exactamente como fue mi parto, pero mientras mi amor me daba la mano
para pujar, la enfermera me daba la otra, la obstetra me daba indicaciones, la
doctora me daba porras y yo tenía a un séquito de profesionales
mirándome la vagina y yo gritando con muy poca vergüenza ¡Mamá, me
duele! ¡Ernesto te odio! y a los 5 segundos ¡Ernesto te amo! hasta que todo el
dolor se fue y Dulce estaba ahí, con mucho cabello y los mismos pulmones de su
madre gritando más fuerte que yo, no lo podía creer, me había convertido en
madre y sólo me puse a llorar, me olvidé de mis piernas abiertas mientras me
cocían, me hacían limpieza y todos los protocolos debidos, yo estaba
hipnotizada con mi hija, no quería que llorara, mi corazón se estrujaba y al
ponerla en mi pecho se calmó y junto a Ernesto le dijimos ¡Bienvenida a la
familia mi amor! fue tan hermoso como se quedó en silencio, como si nos
escuchara y reconociera la voz de esos dos imbéciles que la molestaron todo el
embarazo con sus canciones de Chopin, sus gritos al ver un gol de Perú o cantar
a todo pulmón en un concierto, sí esa clase de padres éramos. Nos tomaron la
clásica foto horrorosa con mi cara sudada y maltratada, mi marido tapado con la
mascarilla y la bebé envuelta en una colchita, para luego llevarla a la
incubadora por 6 horas. En ese lapso fui la mujer más triste sólo quería
tener a mi bebé en brazos, pero no puedo negar que todos me engrieron mucho, me
dieron de comer, me quedé dormida por 2 horas aproximadamente, Ernesto no
dejaba de tomarme fotos, mi madre vino acomodarme, me trajo pijamas, pantuflas
y todo lo que no sabía que debía tener ahí, mi suegra no dejaba de decirme que
fui muy fuerte y valiente, que le enorgullecía que fuera su hija y nuestros
papás todos nerviosos entraron juntos y sólo me dieron muchos besos en la
frente, el amor era perfecto, no necesitaba más.
Llegó el momento de volver a ver a Dulce y todos la
miraban como si fuese un lingote de oro, en realidad lo era, era nuestro tesoro
más valioso, le di de lactar por primera vez, Ernesto le sacó el
chanchito, nuestros papás la cargaron y después de 2 días en la clínica
disfrutando del cuidado de las enfermeras y todo el personal médico, tocó ir a
casa, Ernesto necesitaba dormir bien porque el sillón no fue de mucha ayuda
para su espalda, yo sólo quería mi cama porque quería dormir abrazada por
Ernesto y que Dulce por fin conociera su casa.
Celebramos cada mes de su existencia que consistía
en una o dos sesiones de fotos, que Ernesto cocinara un keke y yo lo decorara
con alguna ridiculez, que decoremos la casa de manera creativa, que usáramos el
mismo patrón de tela en nuestra ropa y si no había la mandábamos hacer,
todo estaba en juego de tres, éramos un equipo perfecto. Fueron 10 grandiosos y
memorables meses juntos.
Pasaríamos el fin de semana en casa de sus padres, teníamos listos los pasajes, él viajaría con Dulce el viernes por la noche y yo el sábado a primera hora. Me esperarían en la playa porque habían planeado ir a pescar en una lancha que había alquilado su primo, nos emocionaba mucho la idea de experimentar algo nuevo con Dulce y de paso escapar de la rutina, yo pasaría a recoger nuestros conjuntos playeros, teníamos ropa de baños hechas con el mismo patrón, cada sombrero bordado con nuestros nombres y nuestras toallas iguales. Yo sólo quería ir a la playa y dormir por horas hasta quemar mi piel para que al llegar a lima la gordura no se me notara, según yo, claro está. Pero nunca llegamos a la playa, el viernes a las nueve de la noche el piloto del avión perdió el control, dicen que hubieron desperfectos y se desplomó directamente al mar, pero el motor se golpeó duramente contra las piedras y explotó sólo sobrevivieron 4 personas, sabemos que el piloto hizo todo lo posible y sus últimos audios son un llanto increíble. Cuando tuve que ver el cuerpo de mis dos grandes amores, Ernesto estaba abrazando a Dulce, la había protegido, no tenía ningún rasguño, pero se asfixió con el humo de la explosión, yo no quiero pensar cuanto dolor sintieron, cuanta desesperación sucumbió, pero lo único que siempre repito en mi mente es el último momento que tuve con ellos, les había alistado la maleta desde la noche anterior, había pedido permiso para salir más temprano del trabajo y tenía todo listo para nuestro fin de semana, así que los lleve al aeropuerto, Dulce dormía en el asiento de bebés y Ernesto no dejaba de manosearme mientras manejaba, me llenaba de besos en cada semáforo en rojo y yo le prometía que tendríamos momentos mágicos en la playa, yo no podía dejar de decirle que lo amaba y que mi vida era perfecta porque existía él, cuando se lo dije por última vez en la radio sonó nuestra canción "Entra en mi vida" de Sin Bandera, yo muy emocionada le subí el volumen y en el coro le cantaba "entra en mi vida, te abro la puerta ..." y él me decía no me digas que entre en tu vida, yo no quiero abrir puertas, dime que entre debajo de esa falda por favor y me besaba el cuello, mientras yo me mordía los labios. Llegamos al aeropuerto y se puso el cargador de bebé colocó a Dulce entre sus brazos y nos dimos nuestro último abrazo de tres, no sé pero esa noche no quise soltarlos y los acompañe hasta la última puerta permitida, él me miraba extrañado, cuando estaba por entrar se devolvió y me dijo, mañana nos vemos mi cielo, me dio un beso en la frente y me dijo, no me extrañes mucho que éste fin de semana te voy hacer ver estrellas, yo me reí de la vergüenza y le solté la mano, me quedé viendo a Dulce hasta que la puerta se cerró.
Ernesto me envió un vídeo antes de partir, estaban los dos abrazaditos en el asiento, con sus cinturones y les envié un audio que decía ¡los amo! y Ernesto devolvió un "nosotros también mamacita" yo me reí, llegue al auto y llamé a mi suegra les dije que ya estaban en el avión y que por favor se asegurara que el servicio de taxi que los recogería llegara a tiempo, mi suegra me respondió: Hijita, no te preocupes, nosotros iremos por ellos, estamos ansiosos por ver a la muñeca. Le dije gracias y que mejor salieran ya, el vuelo duraría 1 hora y 15 min aproximadamente, pero ella replicó: Ya estamos en camino y yo sonreí de felicidad, le mande todo mi cariño y me acomodé en el auto, al sentarme y verme en el espejo me di cuenta que tenía un chupetón en el cuello y me dije ¡Que sinvergüenza, así he caminado por todo el aeropuerto! ya nadie me veía así que le mande un mensaje más a Ernesto, "mañana me vengo a besos y te marcaré la espalda"
A la mitad del camino, el celular empezó a sonar interrumpiendo la música, era un número sin registrar y normalmente no contesto, pero por error presioné el botón y escuche ¿Aló? Creí escuchar la voz de Ernesto y dije Amor, pero fui interrumpida con un "Señora, por favor necesitamos que se acerque a nuestro módulo en el aeropuerto, es una emergencia" mi corazón empezó a latir muy fuerte y le exigí más información, pero me dijo sólo estoy autorizado en solicitarle que por favor se aproxime a la oficina. Yo no sabía que pensar y apenas podía seguir manejando, la llamada se cortó. Me estacioné a un lado de la avenida, el cuerpo me temblaba, mi respiración aumentaba, no quería pensar lo peor y grité: "llamar a Papá" y mi celular dijo llamando a "Papi" y empezó a llamar a Ernesto … yo me quedé helada, el celular me mandó directamente a la bandeja de voz y escuche su voz grabada diciendo: Te comunicaste al número de Ernesto, esposo de Mica y papá de Dulce... ah! y también el dueño de EMD Comunicaciones por favor deja tu mensaje. Yo nunca había escuchado su mensaje de voz, porque nunca me había dejado de contestar y me puse a llorar, hasta que el claxon de un tráiler que pasó, me asustó. Recuperé el aliento y dije "Llamar a Papá" cuando contestó me dijo: ¡Mi niña! y yo respondí: Papá algo pasó y es urgente, me dijo: ¿Dónde estás? Le dije que estaba en el auto, le explique la llamada y me dijo tranquila, toma un taxi y nos vemos allá.
Apenas llegué al aeropuerto vi en la pantalla
que decía que un avión había sufrido desperfectos y que posiblemente se había
estrellado, no podía ser... escuchaba a la gente murmurar y estaba tan
descontrolada que grite ¡ALGUIEN QUE ME DIGA: DÓNDE DAN INFORMACIÓN DE ÉSE PUTO
AVIÓN! el personal de la aerolínea se acercó a mí y me derivaron a una oficina
privada, me dieron calmantes y yo sólo exigía respuestas. Me empezaron a
contar lo sucedido y yo no entendía nada o mi cerebro no quería entender, me
dijeron que habían enviado un helicóptero de rescate para saber de los
sobrevivientes, yo quería creer que ellos estaban bien, pero algo dentro de mi
decía que no. En la oficina había una ventana grande que dejaba ver a las
personas sin que ellas lo notaran y en el lapso que esperaba y veía llegar más
gente preguntando por sus familiares, perdí mi mirada entre la gente de afuera
y vi a Ernesto con Dulce en brazos, yo grite ¡Ahí están! y justo mi papá
entraba a la oficina, él sólo me abrazó y me dijo ellos están bien mi amor,
tengamos paciencia, ¿si? Le dije no papá, yo no siento lo mismo y a los
minutos, entró la administradora y nos informaba lo sucedido, la explosión
acababa de ocurrir hace unos instantes y el helicóptero había tenido que
alejarse, era de noche y estaban esperando que se disipara el humo para poder
ingresar, yo lo sentía, ellos se habían ido, tome a mi papá del rostro lo mire
a los ojos y le dije: Papá escúchame se fueron y el empezó a llorar
diciendo: no hija, por favor no, nos abrazamos y le dije: ¡lo siento! Salí de
la oficina a llamar a mi suegra, ella apenas podía hablar y sólo preguntó: ¿Es
verdad? Le dije que sí, ella me dijo esto es muy mal sueño hija, sólo dímelo,
porque siento lo mismo que tú y me cortó. Dos horas más tarde lo confirmaron,
la gente empezó a gritar que enjuiciarían a la empresa y yo les grite a
todos ¡Así hagan un puto juicio, ellos no van a volver! y una señora me
respondió quizás eres familia de los que sobrevivieron y le dije ¡NO! mi esposo
y mi hija acaban de morir y aunque enjuicie a ésta aerolínea y maldiga al
piloto, ese piloto también era un ser humano y murió, se llevó consigo la
responsabilidad de la vida de todos los que amamos, deje el maldito odio y
agradézcale a la vida que tuvo los mejores momentos de su vida con la
gente que ama y me fui. La gente me miraba y murmuraba, en algunos pude sentir
su odio, su frustración, en otros sentí su razón, pero nada de eso me importó,
tomé la mano de mi papá y le dije: sácame de aquí, mi papá había llamado a
Carlos su amigo de la infancia para que nos hiciera el favor de recogernos, él
ya nos esperaba afuera, no hizo ninguna pregunta yo me recosté en las
piernas de papá y no paré de llorar.
Las formalidades se iniciaron al día siguiente, mis suegros llegaron en el primer vuelo, la aerolínea se hizo responsable de todos los detalles y yo sólo estaba ahí, frente a todas las personas que conocía: familiares y amigos dándome palabras de aliento, dándome abrazos no solicitados pero recibidos con amor, yo era un muerto en vida, no podía volver a mi casa y ver todas sus cosas regadas por la casa, no me quería permitir ver mi felicidad acabada, no lo acepté por mucho tiempo. Me dieron meses de licencia en el trabajo y me seguían pagando, le hicieron una misa de honras a Ernesto y Dulce. Me sentía tan vacía, pero a la vez tan agradecida con cada una de las personas que me daban su amor sin condición, era como sentirlos en cada palabra, en cada abrazo. Mis papás no sabían cómo manejar la situación conmigo, me pedían que siguiera adelante, que ellos serían mi motivo más hermoso para continuar, pero yo los quería a ellos, los soñaba a diario y aunque no odiaba lo que había sucedido, odiaba no haber viajado con ellos y haberlos abrazado hasta el final.
Fueron casi dos años de para en mi vida, pero una noche antes de mi cumpleaños número 30, me desperté a las 2 de la madrugada, subí las escaleras y me fui a fumar un cigarro en el techo de la casa, el perro del vecino aullaba muy fuerte y yo le mandaba besitos para que se calme y empecé a llorar, tenía que dejarlos ir, sino, no podrían descansar en paz, entonces me tiré en el suelo, cerré los ojos y le dije al viento, por favor llévame, no quiero vivir sin ellos y empecé a llorar tan fuerte que creo asusté al perro porque se cayó, en ese momento no recuerdo cómo me quedé dormida y sentí a Ernesto besando mi espalda y a Dulce entre mis brazos, sentí que todo era tan real que no quería despertar nunca. Mientras sentía sus besos en mi cuello, le dije: Amor, no te vayas y me dijo nunca nos vamos a ir de tu corazón, ni de tus recuerdos, pero es hora que tú salgas a ver el mundo sin nosotros, te estaremos esperando mi cielo. Tomé las manitos de Dulce y sentí lo mismo que nuestro último abrazo, sentí que el tiempo era eterno. A la mañana siguiente, me desperté a la mitad del techo rodeada de huellas en el suelo, me quedé mirándolas y reaccioné que algo me había despertado y era el grito de mi mamá en el primer piso diciendo ¡Viejo, Micaela no está! mi papá gritaba ¡Micaela, hijita ¿Dónde estás? bajé corriendo las escaleras, porque los sentí muy asustados y al verme, corrieron abrazarme. Los abracé muy fuerte y me dijeron ¡hijita nos asustaste, te amamos mucho! y yo les correspondí diciendo que yo también y les dije ¿Me ayudan a buscar un nuevo departamento? me miraron sorprendidos y me replicaron si estaba segura y les dije: Sí, yo sé que ellos están bien y yo también.
Nunca olvido dejarle flores a mis amores y mucho menos contarles cada noche antes de dormir todo lo bueno que me ha pasado en el día, inclusive le cuento a Ernesto si beso a un chico, pero si él no lo aprueba no lo volveré a besar... ¿Cómo saber si él aprueba algo? Misteriosamente mis cremas para las arrugas amanecen en el suelo del baño, quizás soy yo quien las tira en la madrugada en mi estado sonámbulo, pero me gusta creer que él sigue siendo cómplice de mis locuras.
Hermoso relato! Suelo leer en voz alta, narrando la historia, pero esta vez se me hizo un nudo en la garganta, se me entrecortó la voz, y no pude evitar llorar! 👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾👏🏾
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